Tu ausencia.
Si al amanecer no vuelves
vendrá la ausencia en tu nombre.
Esperaré, como niño travieso
a que la distancia cubras de incienso.
Bendita sea tu ausencia
entre todas mis ausencias
y maldito sea mi olvido
que siempre te recuerda.
Ahora que los días son un sobre vacío,
que la noche colgó mis hábitos,
y que el teléfono marca las horas
como un reloj sin descanso,
esperaré, como niño travieso
a que la distancia cubras de incienso.
Bendita sea tu ausencia
entre todas mis ausencias
y maldito sea mi olvido
que siempre te recuerda.
Cuando la edad, obscena hoja afilada,
arrugue todos mis frentes,
diluyendo mis manos fluviales
en las turbias aguas del alzheimer,
esperaré, como niño travieso
a que la distancia cubras
de presencias, caricias y besos.
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