miércoles, 31 de octubre de 2007

Todo pesa y todo queda.

Todo se adelanta, todo se mezcla, el otoño con el invierno, la primavera con el verano, las dietas con los excesos, el recuerdo a nuestros difuntos con una fiesta importada. Tradicionalmente la Navidad, aquí en España, ha comenzado siempre con el sorteo de lotería de Navidad, con el canto de los niños de San Ildefonso mezclado con el de los demás niños que salían corriendo del colegio, notas en mano, a disfrutar de las vacaciones. Ahí empezaba todo, y por esperado, se recibía con mayores ganas e ilusión. Ahora, a finales de octubre, los supermercados ya nos venden turrones, los anuncios de televisión nos venden turrones, nuestros buzones nos venden turrones, total, que cuando llegue el 25 de diciembre vamos a estar hasta los... turrones, y pensando más en comprarnos una faja reductora que en otra cosa. ¿Han visto el anuncio? ¿De verdad una modelo 90 60 90 necesita ceñirse de esa manera? En fin, si llevan al cine las historias de “Deliranta Rococó”, igual me la pido para embutirme los vestidos con el estilazo con que ella lo hacía y me presento al casting. Si Las chicas Botero rechazan el papel, seguro que me lo dan a mí.

Como decía, en Navidad todo se cubre de Nieve (bueno, donde vivo no) y todo suele cubrirse de ese halo falso e hipócrita (bueno, donde vivo siempre) que hace que personas que te han puteado todo el Santo año, ahora te esbocen una sonrisa de oreja a oreja, como si llevaran el artilugio que me pone mi dentista para abrirme la boca (si me viera Mick Jagger, pensaría que soy su hija). ¿Tiene que llegar la Navidad para ser ‘persona humana’?, pues para algunos parece que sí. Es llegar el 7 de Enero y se acabó lo que se daba. Entre otras cosas, porque mucho de lo que se daba nos ha estallado en la cintura cual airbag de serie, de modo que cuando nos subimos a la báscula, la aguja gira y gira sin parar a la derecha, claro que con esta ‘facha’ que se nos ha quedao, imposible que se mueva a la izquierda por mucho ‘sobrepesoe’ que tengamos. Pero por si alguien no hubiera engordado lo suficiente como para que subir la cuesta de Enero sea poco menos que subir el K2 con un sherpa con vértigo, siempre le quedará el estupendo ‘Roscón de Reyes’ (este año en lugar de un haba ponen un extintor, y quien lo encuentre tiene que pagarlo y, apagarlo, por supuesto). ¿He dicho Reyes? No sé, no sé, pero me da que como los Reyes Magos tomen el cercanías de Barcelona, no me van a traer el viaje a Nueva York que les he pedido, eso sí, con su arresto y cacheo correspondiente en el aeropuerto a manos de George Clooney y posterior portada en Interviú. También les he pedido que mi próximo novio sea el ex de alguna famosa, más que nada, para formar parte de los círculos intelectuales que tanto proliferan en televisión y que debaten temas tan interesantes para la historia de este país como: ‘el felpudo de la Cantudo’. No sé, quizá les haya pedido demasiado. En fin, siempre nos quedará Papá Noel, pero ‘No el lo mismo’, (las quejas por este chiste tan malo diríjanlas a Alejandro Sanz, por favor). Antes que con éste, me quedo con el Olentzero de los vascos y navarros, porque seguro que es el único capaz de apretarme la faja como Dior manda.

*dibujo de Deliranta Rococó de Martz-Schmidt.
*dibujo del Olentzero

2 comentarios:

Ana dijo...

Yo no recuerdo que mis Navidades hayan sido especialmente emotivas, familiares y llenas de ilusión (digo no recuerdo) pero sí que tenían esa inocencia que se ha perdido. Tengo una sobrina de 2 años y ya sabe lo que es que le regalen un mega-parque de juegos de los lunnis, cien mil peluches y muñecas, un supercaballo de madera, trescientos juegos didácticos-inútiles, pues aún no coordina-. Por lo menos nos quedará el empacho a comida, la resaca del 1 de enero y las broncas familiares...Ah! El Olentzero es el que mejor vive estas fiestas, curra 1 día (y se lleva todos los méritos) y se pone de capones, huevos y vino hasta las orejas!!
Saludos

Inma. dijo...

¡Anda que no sabe nada el Olentzero! Con lo bien que se come en Euskadi, no me extraña. Yo si viviera allí también haría lo mismo.
Saludos ana