Leo la prensa esta mañana y encuentro los siguientes titulares:
1º: 4 mujeres mueren a manos de sus compañeros sentimentales en un día.
2º: Quince víctimas mortales de violencia doméstica en lo que va de año.
Y continúa:
“España registró este martes la jornada más sangrienta a causa de la violencia machista, desde que las autoridades estudian este problema social, según confirmó a Europa Press la presidenta del Observatorio sobre la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial”.
Por desgracia estos homicidios no sólo suceden en España sino también en otros países de la UE donde pudiera pensarse que están más civilizados que nosotros: Alemania, Francia etc. Nada más lejos de la realidad, la cifra de víctimas es aún mayor. Resulta curioso que no se celebre ninguna cumbre europea donde se aborde un tema tan grave como este, ¿no? Sólo en España en los últimos siete años han sido asesinadas 509 mujeres.
De igual modo pienso que no se puede pretender que esta lacra sea erradicada única y exclusivamente desde las instituciones públicas. Es decir, cada uno de nosotros debemos implicarnos, ayudar a nuestras madres, hijas, hermanas, vecinas, amigas... que se encuentren viviendo este infierno y no mirar para otro lado. Creo más en esto último, sinceramente.
En cuanto al primero: “4 mujeres mueren”. Aquí no se ha muerto ninguna mujer, aquí han sido asesinadas 4 mujeres. “A manos de sus compañeros (según la RAE : persona con la que se convive), sentimentales (según la RAE: Que alberga o suscita sentimientos tiernos o amorosos)”. Menuda ironía. Sería más propio decir que “4 mujeres han sido asesinadas por sus parejas”.
En cuanto al segundo titular: “violencia doméstica”. Según la RAE, ‘domesticar’ significa: ‘Hacer tratable a alguien que no lo es, moderar la aspereza de carácter’. Por tanto la locución resulta totalmente absurda y contradictoria. Tampoco son acertadas las expresiones: violencia machista o violencia de género. Ni cualquier otro adjetivo que pudiera acompañar a dicho sustantivo. La violencia es violencia y punto. No necesita de etiquetas. Ni ésta ni ninguna otra.
En cuanto al Observatorio sobre la Violencia de Género del CGPJ. Desconozco sinceramente en qué consiste tal ‘observatorio’, qué planes llevan a cabo y si alcanzan los objetivos marcados. Pero entiendo que a una mujer amenazada le tiene que sonar a algo tan remoto y lejano como pudieran sonarle los antiretrovirales a los enfermos de SIDA en cualquier país africano.