Me detengo en tu voz.
Paraíso oculto que da luz a mis días.
Taquigrafía para mi alma.
Sonido ecuestre que cabalga
a lomos de mi mente.
Te escucho,
como el amanecer a un nuevo día.
Como los niños que escuchan al sueño
en una noche de reyes.
Atenta,
me contengo en tus párpados caídos.
me contengo en tus párpados caídos.
Los abres.
Ahora tus pupilas me contienen.
Me veo en ellas. Me ves con ellas.
Te observo desde mi óptica monolingüe.
Me devuelves la mirada en euskera.
Sabes que sólo hablo en el idioma en que escribo.
Me sonríes.
No es necesario que traduzcas nada.
Mi corazón es ahora un diccionario.
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