jueves, 19 de enero de 2012

La ciudad

Tras la lluvia la ciudad me mira con ojos de espejo. Caminar por el cielo es fácil si miras bajo tus pies. Las farolas titilan una luz tenue e intimista. Está amaneciendo. Las gente camina absorta como en un cuadro de Toulouse Lautrec. Llevo los bolsillos vacíos, el corazón lleno de recuerdos. No sé cómo quitármelos de encima. Siempre vuelves a mí a través de mi pensamiento;
Parnaso de lo que nunca fue, 
del poema inacabado, 
del término sin término, 
de la voz sin tregua,
sin lengua.
Me detengo, respiro, observo a la gente, a la gente de mi edad, a las mujeres de mi edad; actrices que representan aquellos papeles para los que yo nunca fui seleccionada: madre, esposa, amante, novia…  Y vuelvo a pensar en ti, director teatral que… cómo no, escogiste a otra para el papel que yo ansiaba.

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