martes, 23 de octubre de 2007
HE VENIDO SIN MI
He venido sin mí
para que me ames sin tiempo
sin espacio y
con denuedo.
Para que arrojes
sobre mi vientre convulso
primaveras de frío
y solsticios de febrero.
Para que no haya más amaneceres.
Para que anochezcas a mi lado.
Para que traces un calendario
de tan solo nueve pagos.
He venido sin mí
para que mañana
cuando la palabra “amor”
haya sido abatida
por las luces del alba
no vuelvas a preguntarme:
¿Aún no te has ido?
_____________________________________
VOY A TI
Voy a ti, a tu encuentro.
Buscando entre la multitud
hambrienta de voces.
Observando la signatura de tu sexo,
el título de tu eslora,
el tamaño de tu cuerpo.
Descubriendo la biografía de tu dios:
sus obras y sus premios.
Descifrando la siamesa página
en el exilio de mi cerebro.
Desgranando tu castellano canto
en la rima de tu verso.
Te surco, sí,
acariciando tus zócalos
de números diestros.
Acercándome a tu horizonte
de amados sin tiempo.
Palabras, palabras brunas
expuestas en sutil página.
Palabras, estrofas, poesías
por siempre ofrecidas.
__________________________________
SOLEDAD
Soledad vino a buscarme
con su boca ajada
con sus ojos yermos
con sus manos tibias...
y el corazón seco.
Soledad siempre conmigo
sobre mi cuerpo, en mi deseo.
Soledad va dibujando
un lugar obsceno.
Soledad junto a mí
cual glacial sortilegio
va extendiendo triste manto
sobre mi espíritu concreto.
Soledad resides en mí.
Es a mí a quien descubres.
Unidos los dos
o quizá yo sólo...
Ya no acierto a distinguirme.
Subrayas sutil sonrisa,
cual renacentista lienzo.
Junto a mí, nunca sola.
Profanando significantes
en la signatura esquiva
de mi sexo inconexo.
Nadie te busca Soledad
por eso estás sola.
Nadie te invoca.
Nadie te espera.
Mas surges fiel al encuentro
del preso que vive del recuerdo.
Mas como Venus de acanto
seduces a los olvidados
bajo la frívola vestidura
de tu sobrio encanto.
Soledad cautelosa, ingrávida...
con estrías en tu vientre.
Socavas audaz mi alma,
fértil en ausencias ecuestres.
Soledad, libertad sumisa,
carta sin remitente,
visita guiada al desierto,
enfermedad de Occidente.
Soledad, nos duele estar solos.
Tú me comprendes.
Acaso yo empiezo a entenderte...
¡Unamos nuestras carencias!
¡Pongamos presencia a lo invisible!
¡Disfrutemos del sexo castrado!
¡Volemos, Soledad, a lo más bajo!
Levantaremos sobre las ruinas
miserias aún mas altas.
Haremos de la esperanza un castigo
y de la vida... un bello genocidio.
Soledad, perlesía cardiaca.
Misteriosa y mundana a un tiempo.
Soledad, bosque páramo
de infinitos y gélidos sueños.
Soledad, te voy conociendo.
Soledad, fiel a mi independencia.
Soledad, biografía hética.
Soledad es tu presencia
mi mayor tragedia.
_____________________________________
OS ESCRIBO
Os escribo cual pinturas abstractas,
mudas y silenciosas al significado,
ajenas a lo racional e inteligible,
miméticas de un lienzo picassiano.
Mutiladas, abreviadas, en siglas dilatadas,
óptimas copias del alfabeto árabe,
legibles al sediento de la lengua con turbante.
Ríos negros, azules y rojos,
de meandros sinuosos,
contracorrientes a la caligrafía primaria.
Vosotras, pájaros de un bosque ultradiseñado,
vosotras, de latina especie y castellano canto,
vosotras, mayores y menores,
asentadas en académicos sillones.
Dictatoriales en el dictado a máquina,
anarquistas en mis veloces manos,
pero siempre útiles y gentiles
a mis compañeros que os demandan.
(Este poema es de mi época en la Universidad, qué recuerdos...)
_______________________________________
SIN TÍTULO
Vino la muerte vestida
con corbata y camisa.
Domesticada vino la muerte,
habitante de cuatro paredes.
Setenta mortajas anuales,
ausencia de féretros oficiales,
dos segundos en televisión...
víctima sesenta y dos.
Órdenes de acercamiento,
morgues en plena calle.
Los vecinos, entrevistados:
“Ya presagiamos su sangre”.
Niños, fotógrafos del miedo,
que rieron al beso
de quien más los amó,
lloran adultos su pérdida,
odiando a quien la causó.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Gracias por tus visitas y por tus versos.
Muchas gracias Rodolfo por visitarme, y gracias siempre a ti por tus versos y artículos, que leo cada noche con gran interés y admiración.
Un saludo afectuoso.
Publicar un comentario