No quiero lápidas que nombren tu nombre.
No quiero cárceles que trunquen tu norte.
No quiero ideas teñidas de sangre.
No quiero banderas que os distancien.
No quiero tierras que os entierren.
No quiero idiomas que nadie pronuncie.
Quiero la vida que no hay bajo tierra.
Quiero la vida que hay tras la reja.
No hay mal que cien años dure.
¿Tendremos que seguir así otros sesenta?
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