miércoles, 23 de enero de 2008

Te he nombrado

Te he nombrado con todos los lenguajes posibles,
en todos los idiomas, con todos los acentos.

Te he nombrado y tu boca sigue sin nombrarme
como un libro cerrado, como un niño con sueño,
como una flor abierta en pleno mes de enero.

Te sigo esperando, en tu nombre habito...
con la esperanza sin prisa,
con los relojes sin cifras,
con las manos abiertas de amapolas sin humo,
con los sentidos errantes como náufragos sin rumbo.

Esperando, esperando, desesperando…
como un mar varado en una postal sin sello.

No hay comentarios: