Para mí
fuiste Bilbao, metal precioso.
En ti fui
bahía abierta, tu Bella Easo.
Como
Vitoria-Gasteiz,
fuimos unos
privilegiados.
La vida traducida al euskera
como la vid
al txakoli.
Besos y palabras vascas
donde se
diluyeron los días azules
que fuiste
dibujando en mi alma.
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