No hay lluvia que no haya caído antes
sobre tu espalda mojada.
La ciudad es un vagabundo
que pide limosna en medio de la calle.
Los niños juegan a ser mayores
inventando futuros inexistentes.
Un hombre se lanza por la
ventana
ahogado por el humo del embargo.
No hay lluvia que no haya caído antes
sobre tu espalda cansada.
Los jóvenes se marchan fuera,
los viejos se marchan dentro.
Holocausto de los mercados financieros.
Bancos de peces ahogados en sus redes.
Ser humano desprovisto de verbo.
No hay lluvia que no haya caído antes
sobre tu espalda.
Por mucho que me exilien de este mundo
recordaré siempre mis lágrimas
cayendo súbitamente por tu espalda habitada.
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