jueves, 8 de diciembre de 2011

¿Olvidar es cuestión de tiempo?

La semana tiene catorce días

y las horas doscientos minutos,

los meses duran dos años

y un segundo un día entero.


Miro el reloj y siempre es la misma hora

la hora en la que me dejaste.

Le doy cuerda, cambio su batería

pero no hay manera de que avance.

¡Feliz año nuevo!, me dicen unos.

¡Cumpleaños feliz! dicen otros.

Gracias..., les digo

aunque no sé muy bien

por qué.


Cuando se malgastó el tiempo

amando a quien no.

Cuando se despertaron esperanzas

escritas en una lengua del norte.

Cuando el sur nunca existió

por viejo, feo y monolingüe.

Cuando el norte fue un paraíso

donde Adán dio de comer a Eva

y el azul fue de todo mas un color.

Cuando mis dedos se cansaron

de teclear su nombre

y mi buzón acusó recibo de su ausencia.


Entonces la semana comenzó a tener catorce días

las horas a durar doscientos minutos,

los meses a perdurar dos años

y los segundos a dilatarse un día entero.

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