Mañana de domingo, mañana tediosa. Unos jóvenes recuerdan con ira, otros esperan a Godot. El periódico es una lápida de anuncios laborales y las horas se convierten en días de cien mil horas.
Me mandaste el último correo hace ya 4 años, a pesar de ello sigo abriendo el buzón, esperando algún mail tuyo aunque sea por equivocación. Lo hago por inercia, no puedo evitarlo. No puedo ni podré. Es así. Como los que no dudan en abrirse las venas para drogarse, sigo abriendo con la misma insistencia mi jodido messenger, aun a sabiendas de que me borraste de tu lista de admitidos, aun a sabiendas de que te olvidaste definitivamente de mi. “Vaciar para llenar” que dice un afamado psicólogo argentino, “no aferrarse, soltar lastre”. Luego te enteras de que el porteño está felizmente casado desde hace un montón de años..., consejos vendo, para mi no tengo... Lo cierto es, que la vida se convierte en un mero recuerdo al que nos aferramos tratando de olvidar un presente al que tampoco tenemos con qué, y lo que es más importante, con quién llenarlo.
"Nunca me casé, pero he amado con toda mi alma a alguien que un día, yo creo que sin dejar de amarme, me dejó"
Y entonces Vicente me preguntó algo inesperado: "¿fue en España? El amor, el abandono".
(de la novela "El Abrecartas" de Vicente Molina Foix)
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